Oxigenoterapia

El desarrollo de los seres vivos, así como su crecimiento y evolución, ha dependido de elementos que se encuentran en el entorno, como son el carbono, el hidrógeno, el nitrógeno y el oxígeno.

Precisamente, este último destaca por encima de los demás. La vida se realiza gracias a la interacción de varios procesos y, entre ellos, se encuentra la respiración, donde el oxígeno es esencial e imprescindible.

No obstante, hay ocasiones en las que se produce ausencia de oxígeno y se bloquea la cadena respiratoria. Es entonces cuando se necesita utilizar el oxígeno como agente terapéutico, a través de varios procesos, que ayuden a la persona a poder respirar.

 

¿Qué es la oxigenoterapia?

La oxigenoterapia es un tratamiento administrado bajo prescripción médica en el que se suministra oxígeno, en concentraciones elevadas, con la finalidad de prevenir o tratar la deficiencia de oxígeno (hipoxia) en la sangre, las células y los tejidos del organismo. Por tanto, su principal indicación es para la insuficiencia respiratoria crónica.

Generalmente, la forma de administración y la cantidad de oxígeno que el paciente recibe dependerá de sus necesidades. No obstante, aunque es el médico el que mide la cantidad de oxígeno en sangre (a través de un pulsioxímetro o una gasometría arterial) y prescribe un número de horas de esta terapia, los enfermeros también están capacitados para valorar si un paciente necesita o no de ese tratamiento.

Este uso del oxígeno permite que se reduzca la disnea (dificultad respiratoria que se manifiesta por una falta de aire), lo que conlleva a una mejora del bienestar del paciente, tanto emocional como físicamente.

Cabe destacar que, en los últimos años, el uso de esta terapia se ha extendido a otros ámbitos como es el del botox y la mesoterapia, con la intención de tratar las pieles con arrugas, secas o cansada.

 

Vías por las que administrar oxígeno

o2El objetivo de la oxigenoterapia es, por tanto, satisfacer las necesidades de oxígeno que tienen los tejidos. Este tratamiento se basa en aumentar la fracción inspirada de oxígeno (FiO2) y, con ello, el contenido arterial de oxígeno (pO2, Sa02) para, de esta forma, mejorar el transporte de gas y evitar la hipoxia tisular.

En este sentido, es muy importante que, cuando se administre oxígeno, se haga con el flujo (cantidad de gas administrado) y el dispositivo adecuado. Así, el criterio más utilizado para clasificar los sistemas de administración de oxígeno es la cantidad de flujo que llega al paciente, es decir, es alto o bajo

Cuando es de bajo flujo se caracteriza porque no se puede conocer la verdadera concentración oxígeno del aire inspirado por el paciente, ya que esta depende del flujo del oxígeno que se suministra, del volumen corriente y de la frecuencia respiratoria del individuo. En este caso, los sistemas que habitualmente se utilizan son las gafas nasales y las máscaras con reservorio.

Las gafas nasales constan de dos pequeñas cánulas que se introducen por ambos orificios nasales, por lo que es el sistema más barato y cómodo para el paciente, ya que le permite comer sin interrumpir el aporte de oxígeno. Por ello, se utiliza en los casos en los que los pacientes tienen una buena respiración nasal y no sufren insuficiencia respiratoria aguda ni están en estado crítico. 

La mascarilla con reservorio es la que más concentración de oxígeno provoca. Es una mascarilla facial con una bolsa de reservorio en su extremo inferior, que tiene una capacidad de, aproximadamente, unos 700 mil. Por tanto, es un sistema de alta capacidad con el que se puede conseguir FiO2 muy altas. Fundamentalmente, se utiliza para pacientes con insuficiencia respiratoria grave o con intoxicación por monóxido de carbono.

mascarilla oxigenoPor otro lado, los de alto flujo permiten obtener concentraciones del oxígeno inspirado de una forma más exacta, independientemente del patrón ventilatorio del paciente. Por ello, se utilizan en pacientes con insuficiencia respiratoria aguda grave.

Así, en este grupo, se encuentra la mascarilla venturi (ventimask), que permite la administración de una concentración exacta de oxígeno. De esta forma, se realiza mediante el efecto Venturi, que sigue el principio de Bernoulli: al pasar un flujo de oxígeno a gran velocidad por un orificio central, arrastra gas ambiental por otro orificio al interior, por lo que mezcla el oxígeno con el aire ambiental.

Estas mascarillas se utilizan en las insuficiencias respiratorias en las que, por alguna razón, no sirven ni las gafas ni las mascarillas con reservorio.

También se encuentran las mascarillas para aerosoles nebulizados, que permiten administrar al paciente fármacos broncodilatadores que se inhalan con la inspiración. Además, se pueden administrar sin medicamentos y con suero fisiológico, por lo que es muy efectivo para los enfermos que tienen disnea.

 

Medidas de seguridad en el manejo del oxígeno

A la hora de aplicar la oxigenoterapia hay que tener en cuenta que el oxígeno no es un gas inflamable, pero favorece que ardan otro tipo de materias. De esta forma, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones para evitar situaciones adversas, tanto si las vías de administrar oxígeno se utilizan en el hospital como en casa:botellas de oxígeno

  • No se fumará en la misma habitación en la que se encuentre el aparato.
  • No se debe colocar el aparato cerca de cuentes de calor.
  • La habitación debe airarse frecuentemente.
  • La posición en la que se transportan los equipos tiene que ser vertical.
  • Los orificios nasales deben de estar limpios.
  • El flujo prescrito por el médico no se debe de modificar nunca.
  • En presencia del oxígeno, no se deben usar aerosoles ni disolventes o productos grasos.
  • Las alargaderas que conectan las gafas nasales no pueden sobrepasar los 17 metros y deben ir sin empalmes, en caso de que estas se utilicen en el domicilio.

Además, se recomienda que no se almacene el oxígeno en un baúl ni en un cuarto pequeño y que se mantenga lejos de los líquidos que puedan prenderse fuego, como productos de limpieza. Tampoco se debe utilizar vaselina y otras cremas y lociones con base de petróleo.

 

Posibles complicaciones

La administración escasa o excesiva de oxígeno en el paciente puede causar la muerte. En la mayoría de los casos, se debe a incidentes relacionados con fallos en el equipo o a la conexión accidental de la salida de aire.

No obstante, los principales problemas que puede tener este tipo de terapia también se deben a un exceso del tiempo al que esté sometido el paciente al tratamiento. Algo que puede ser contraproducente en algunas enfermedades como las relacionadas con los problemas respiratorios crónicos.

Entre otras patologías que puede producir se encuentran el SDRA (síndrome de dificultad respiratoria del adulto), irritación en las mucosas, tos seca, dolor torácico, irritabilidad muscular, alteraciones visuales, desorientación y vómitos, entre otras.

 

La oxigenoterapia aplicada al uso estético

En los últimos años, el uso de la oxigenoterapia como un tratamiento alternativo frente a la mesoterapia y al bótox se ha intensificado. En concreto, consiste en el suministro de oxígeno puro para que las células mantengan su metabolismo normal.

Las principales aplicaciones que se le atribuyen es la mejora del tono y la luz de la piel, ya que es un tratamiento que no necesita recurrir a la cirugía y es indoloro. La razón de su eficacia radica en que el oxígeno aporta una gran hidratación a la piel y aumenta la producción de colágeno.

Oxigenoterapia como tratamiento estético

No obstante, algunos profesionales afirman que sus cualidades pueden potenciarse más si se combinan con otros tratamientos alternativos. Además, los principales tratamientos estéticos en los que se usa son las arrugas, pieles grasas o envejecidas y en las pieles secas.


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