¿Qué es la esteatosis hepática o enfermedad del hígado graso?

Hígado graso

El hígado es el segundo órgano más grande del cuerpo y tiene una función esencial: procesar los nutrientes de los alimentos y bebidas y filtrar las sustancias nocivas de la sangre. No obstante, como cualquier otro órgano del cuerpo, en él también se pueden producir múltiples enfermedades.

Una de ellas es la esteatosis hepática, más conocida como la enfermedad del hígado graso, que, según el artículo Epidemia de esteatosis hepática: un análisis desde la atención primaria, afecta a un 25-30% de la población adulta y aumenta significativamente hasta un 60-80% en aquellas poblaciones de riesgo, como las que padecen obesidad y/o diabetes. 

Lo cierto es que su incidencia está en aumento y, por eso, a lo largo de este artículo, vamos a profundizar en esta afección, conociendo los tipos que existen, sus factores de riesgo, causas y síntomas, cómo se diagnostica y cuál es su tratamiento. 

 

¿Qué es la esteatosis hepática?

Etapas de la esteatosis hepáticaLa esteatosis hepática se conoce como la enfermedad del hígado graso, una afección común causada por el almacenamiento de grasa adicional en el hígado. Generalmente, esta grasa se convierte en un problema cuando alcanza del 5 al 10% del peso del hígado.  

En la mayoría de los casos, la enfermedad del hígado graso no causa ningún problema grave ni impide que el hígado funcione con normalidad, pero sí que existe una posibilidad de que esta afección se agrave y empeore con el tiempo. De hecho, esta enfermedad progresa a través de cuatro etapas

  1. Hígado graso simple: hay acumulación de exceso de grasa en el hígado.
  2. Esteatohepatitis: el hígado se inflama y el tejido se daña. 
  3. Fibrosis: en la parte dañada, se forma un tejido cicatricial. En esta parte, el hígado puede funcionar todavía con normalidad.
  4. Cirrosis del hígado: el tejido cicatricial reemplaza al tejido sano.

Precisamente, esta última etapa es la más grave, ya que el tejido cicatricial duro, que reemplaza al tejido hepático sano, ralentiza el funcionamiento del hígado y, eventualmente, puede incluso bloquear la función hepática por completo, es decir, provocar insuficiencia hepática y cáncer de hígado

En este sentido, cuando esta afección se desarrolla en alguien que bebe mucho alcohol, se conoce como enfermedad del hígado graso alcohólico (AFLD) mientras que, si no consume alcohol, se conoce como enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD). Vamos a ver ambos de una forma más detallada. 

Hígado graso alcohólico e hígado graso no alcohólico

Como acabamos de comentar, hay dos tipos principales de enfermedad del hígado graso: no alcohólica o alcohólica. Hígado graso alcohólico.La principal diferencia entre ambas es, lógicamente, que la persona consuma o no alcohol. También puede ocurrir durante el embarazo, aunque esto es poco común. 

El hígado graso alcohólico es la acumulación de grasa en el hígado como resultado del consumo excesivo de alcohol. Hay que tener en cuenta que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el consumo excesivo de alcohol se considera de 15 o más bebidas por semana para hombres y de 8 o más bebidas por semana para mujeres.

Si no hay inflamación u otras complicaciones, la afección se conoce como hígado graso alcohólico siempre, pero esta puede empeorar y causar los siguientes problemas graves: 

  • Hígado agrandado. Posibilidad de sentir dolor o malestar en la parte superior derecha del abdomen.
  • Hepatitis alcohólica. Esta inflamación del hígado provoca fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal e ictericia. 
  • Cirrosis alcohólica. Además de los síntomas de la hepatitis alcohólica, el paciente también puede sentir gran acumulación de líquido en el abdomen, presión arterial alta en el hígado, sangrado en el cuerpo, confusión y cambios de comportamiento, bazo agrandado e insuficiencia hepática. 

Hígado graso no alcohólicoPor su parte, la enfermedad del hígado graso no alcohólico se presenta en personas que no consumen una gran cantidad de alcohol. Lo cierto es que los investigadores no han encontrado la causa exacta de este tipo de enfermedad, pero sí que influyen varios factores como la obesidad y la diabetes

Hay dos tipos diferentes de hígado graso no alcohólico: hígado graso simple, que no suele empeorar ni causar problemas en el hígado, y esteatohepatitis no alcohólica, que es mucho más grave porque el hígado tiene inflamación. Si esta última no se trata, puede causar fibrosis hepática, cirrosis e insuficiencia hepática.

Por último, se encuentra el hígado graso del embarazo, que ocurre cuando la grasa se acumula en el hígado durante este periodo. Es una complicación rara, pero grave que suele aparecer en el tercer trimestre del embarazo. Si se diagnostica esta enfermedad, el médico recomendará dar a luz al bebé lo antes posible

Causas, síntomas y factores de riesgo de la esteatosis hepática

Una vez visto qué es la esteatosis hepática, vamos a profundizar en las principales causas, síntomas y factores de riesgo característicos de esta enfermedad del hígado graso.

En esta enfermedad, el exceso de grasa se almacena en las células del hígado, donde se acumula. Una de las causas es el consumo de alcohol, ya que esta bebida altera ciertos procesos metabólicos en el hígado, que pueden combinarse con ácidos grasos y dar lugar a la formación de tipos de grasas.

Factores de riesgo de la esteatosis hepáticaEn las personas que no beben mucho alcohol, la causa es menos clara y se cree que puede ser porque el cuerpo produzca demasiada grasa y no la metabolice lo suficiente. En este sentido, algunos de los factores que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad de hígado graso no alcohólico son la obesidad, la diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, altos niveles de grasa y síndrome metabólico

También pueden provocar esteatosis hepática el embarazo, efectos secundarios de algunos tipos de medicamentos, algunos tipos de infecciones (como la hepatitis C) y ciertas condiciones genéticas raras, como enfermedad de Wilson o hipobetalipoproteinemia. 

Además, tienen mayor probabilidad de desarrollar esta afección si la persona es hispana o asiática, es una mujer posmenopáusica, tiene obesidad con alto nivel de grasa abdominal, tiene la presión arterial alta, diabetes o colesterol alto, tiene apnea obstructiva del sueño o padece el síndrome de ovario poliquístico.

En cuanto a los síntomas, las personas con esta patología no los presentan hasta que la enfermedad progresa a cirrosis hepática. Estos incluyen dolor abdominal o sensación de plenitud en la parte superior derecha del abdomen, náuseas, pérdida de apetito o pérdida de peso, ictericia, abdomen y piernas hinchados, cansancio extremo o confusión mental.

¿Cómo se diagnostica la esteatosis hepática?

Diagnóstico del hígado grasoComo la esteatosis hepática a menudo no presenta síntomas, es posible que detectarla sea más complicado. No obstante, si el profesional de la salud sospecha que el paciente puede tener la enfermedad del hígado graso, lo primero que hará será una pequeña entrevista donde preguntará aspectos como el historial médico, consumo de alcohol y otros hábitos de estilo de vida, condición médica o medicamentos que tome y cambios recientes en su salud.

Una vez hecho, se procederá a un examen físico y a la realización de una o más pruebas, como análisis de sangre, estudios de imagen o biopsia hepática

Con el examen físico, el profesional de la salud puede palpar o presionar el abdomen para ver si este está inflamado. En ocasiones, el hígado puede inflamarse sin que se agrande, por lo que el médico no lo notará en la exploración física y necesita realizar más pruebas. 

En muchos casos, estas enfermedades se diagnostican después de que los análisis de sangre muestren un aumento de las enzimas hepáticas, que son un signo de inflamación hepática. No obstante, la enfermedad del hígado graso es una causa potencial de inflamación del hígado, pero no es la única, por lo que es probable que el profesional de la salud ordene pruebas adicionales para identificar la causa de la inflamación. 

Para ello, puede realizar un examen de ultrasonido, tomografía computarizada o una resonancia magnética. Por último, para determinar la gravedad de la enfermedad hepática, se lleva a cabo una biopsia de hígado, a través de la cual el médico insertará una aguja en este y extraerá un trozo de tejido para examinarlo. 

Tratamiento y prevención de la esteatosis hepática

PrevenciónNo existe ningún medicamento específico, por lo que para el tratamiento de la esteatosis hepática, los profesionales de la salud se centran en el control de los factores que pueden causarla. Generalmente, la primera línea de tratamiento es la pérdida de peso, ya que ayuda a reducir la grasa, la inflamación y las cicatrices en el hígado. 

Además, también recomiendan hacer cambios en la dieta, evitar los medicamentos y suplementos que puedan llegar a ser dañinos para el hígado y vacunarse contra infecciones virales, como la hepatitis A y hepatitis B.  

Si es enfermedad del hígado graso alcohólica, el profesional de la salud indicará la abstención por completo del alcohol

Por otro lado, si el paciente ha desarrollado complicaciones, como cirrosis o insuficiencia hepática, es posible que necesite un trasplante de hígado.

 

Redactado por Rafael Ceballos, doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada.

Revisado y corregido por Virginia Cano, graduada en periodismo por la Universidad de Sevilla. 

Referencias bibliográficas: 

NHS Choices. Non-alcoholic fatty liver disease (NAFLD).

The fatty liver epidemic: An analysis from the primary care.