Mindfulness para profesionales de la salud

Enfermera realizando mindfulness al aire libre

 

Cada día, un gran número de profesionales sanitarios se enfrentan al sufrimiento humano: pacientes con cáncer, demencias, enfermedades infecciosas o cualquier otro tipo de dolencia. Situaciones que, aunque se produzcan en el trabajo, es inevitable que originen dudas, preocupaciones y hasta en ocasiones una especie de agobio y tristeza por todo lo que significan y conllevan.

No es fácil lidiar con la enfermedad en el ámbito sanitario. Pues no solo exige estar a la altura a nivel profesional, sino que además indaga en lo más profundo de la persona y, en ocasiones, despierta su lado más existencialista.

La fatiga por compasión o el burnout son algunas de las consecuencias derivadas del desgaste que se produce en los profesionales de este sector debido al continuo estrés al que se encuentran sometidos, ya sea por la elevada carga laboral como por el afrontamiento de situaciones en las que el dolor y las emociones suelen tener un gran protagonismo.

Así, saber cómo responder ante quien tiene un diagnóstico grave, tener en cuenta cómo se siente e intentar comprenderlo cuando manifieste ciertas reacciones a veces se vuelve complicado.

De ahí que buscar herramientas que ayuden a mantener la calma y la estabilidad, que favorezcan la comprensión del mundo emocional del paciente y que faciliten el mantenimiento de la atención a sus necesidades sea clave. Por esta razón, el mindfulness para profesionales de la salud cada vez está teniendo más éxito. Profundicemos.

 

Médico con los ojos cerrados

 

 

 

Los orígenes del mindfulness

A pesar de que, a día de hoy, se habla del mindfulness más que nunca, no es algo nuevo, sino que tiene su origen en prácticas antiguas de meditación Zen y Vipassana.

En un principio, este conjunto de técnicas buscaban la liberación personal; sin embargo, con el paso del tiempo se han enfocado en hacer sentir bien a través de la conexión con el presente.

Jon Kabat - Zinn ha sido el responsable de su desarrollo y éxito en la actualidad. De hecho, miles de personas han realizado su programa MBSR dirigido a reducir los problemas de sueño, ansiedad, estrés, depresión y los efectos de la psoriasis, entre otros.

Se trata de una práctica sencilla que tiene como objetivo enfocar la atención en el momento presente, en los sentimientos y en todo aquello que rodea a la persona, con una actitud de aceptación sin juicios. De esta forma, la persona no se deja llevar por sus impulsos y es capaz de conectar consigo misma para regular sus emociones y encontrar un estado de calma y paz. 

Enfermera practicando la atención plena frente al mar

Mindfulness en el ámbito sanitario

Cualquiera puede beneficiarse de la práctica de la atención plena. Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, el mindfulness para profesionales de la salud está teniendo cada vez más éxito.

Se debe principalmente a que el mindfulness es capaz de disminuir el estrés que este tipo de profesionales sufren a diario. De hecho, según varios estudios aumenta la capacidad de resiliencia y el bienestar psicológico de estos, mejorando no solo la relación con los pacientes sino también el desempeño de la práctica clínica.

Esto es así porque esta práctica dota a la persona de una serie de habilidades a través de ejercicios de relajación y respiración que le ayudan a observar la realidad desde la aceptación, identificando cómo se siente, pero sin dejarse llevar por sus sentimientos y acabar desbordados por ellos.

El mindfulness facilita la comprensión del universo emocional y de su relación con los pensamientos y conductas. Así, protege del burnout y del cansancio emocional, ya que se amplían los recursos personales relacionados con la conciencia y la gestión de las emociones.

El mindfulness para profesionales de la salud permite conectar, en primer lugar, con uno mismo desde un estado de calma y serenidad y, en segundo lugar, con los pacientes, facilitando una respuesta a sus condiciones físicas, pero sobre todo psicológicas.

Al tratarse de una herramienta que ayuda a estar en el presente, repercute a nivel positivo en la comunicación y en la identificación de signos y síntomas para un correcto diagnóstico. Además, existen más beneficios del mindfulness para los profesionales de la salud:

  • Mejora los procesos de toma de decisiones.
  • Aumenta los niveles de empatía con los pacientes.
  • Favorece los estados de concentración y claridad. 
  • Reduce los niveles de estrés.
  • Aumenta la capacidad de resiliencia.
  • Mejora la inteligencia emocional.
  • Facilita las relaciones con los pacientes y el resto de profesionales.
  • Aumenta el bienestar y reduce los estados emocionales negativos.

 

Como vemos, el mindfulness es una potente herramienta que no solo mejora la calidad asistencial, sino también la calidad de vida de los profesionales que lo ponen en práctica.